La Biblia y el humor

Biblia y humor

Por: Alba Llanes Labrada.

Hace un tiempo, recibí un correo electrónico en el que un hermano me hacía la siguiente pregunta: ¿Hay respaldo bíblico o algo de malo en que un hermano use anécdotas, chistes u otra forma divertida para enseñar a adultos en una clase bíblica, o para dar un punto de vista sobre lo que se está ensenando? El siguiente escrito es parte de la respuesta que le di, ampliada ahora para su publicación, y aplicada, de manera más general, a otros contextos donde se usa el humor.

En la transmisión de la revelación de Dios al hombre, plasmada en la Biblia, se encuentran diversas formas literarias. Algunas de ellas incluyen la sátira, la ironía, la burla y los retruécanos o juegos de palabras que son, en definitiva, formas humorísticas de enfocar la realidad. Un estudio lingüístico y literario en los originales hebreo y griego de muchos pasajes bíblicos, nos muestran la riqueza humorística de las Escrituras, que se pierde en las traducciones o que, sencillamente, no pueden ser entendidas si las interpretamos exclusivamente desde nuestro contexto cultural. Los siguientes son algunos ejemplos que ilustran lo que vengo exponiendo.

Primeramente, los invito a releer el tremendo episodio del enfrentamiento de Elías con los profetas de Baal (1 Reyes 18). Si acudimos a los aportes de la Historia, podemos reconstruir vívidamente la escena: cuatrocientos hombres con sus cabezas rapadas, teñidas de anaranjado, y vestidos con túnicas que hacen juego con su descubierta cabeza, y posiblemente se les enreden en las piernas. Saltan ellos desaforadamente, tropezando unos con otros, y aún con el mismo altar construido por Elías. Hacen extraños visajes con el rostro, mientras gritan y gesticulan como dementes, y se sajan las carnes que se tiñen de rojo con la sangre que corre. Todo un espectáculo ridículo para el claudicante pueblo de Israel que se ha sentado en el anfiteatro natural que ofrece esa ladera del monte Carmelo. A un lado, Elías –al que no veo muy solemne precisamente en ese momento– que indudablemente goza de las escena, y se divierte a costa de la impotencia de los sacerdotes paganos y, sobre todo, de la absoluta impotencia del principado satánico que opera en la región, y que lleva por nombre Baal. En el versículo 27, leemos: “Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: “Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle”. Algunos exégetas y hebraístas han señalado que la frase “está trabajando” sería un eufemismo similar a “cubrir los pies en la sala de verano”, que era usado del mismo modo que nosotros decimos “ir al baño”, cuando necesitamos evacuar nuestros intestinos.

En Jueces capítulo 9, Jotam, hijo de Gedeón, emplea una especie de parábola irónica y burlona, para denunciar las atrocidades cometidas por su medio hermano Abimelec, a quien compara con una zarza. Ciertos exégetas señalan que el famoso proverbio “Instruye al niño en su carrera, que aun cuando fuere viejo, no se apartará de ella”, está formulado originalmente, en forma de ironía. Eclesiastés 11:9, por su parte, está escrito en forma irónica, una forma irónica que podría ser resumida en el siguiente pensamiento: “Haz lo que te dé la gana, pero atente a las consecuencias”.

Isaías 14 es un “mashal”. Esta palabra indica una especie de composición literaria que puede ser traducida como “proverbio, refrán, adagio” y también “discurso”. Algunas versiones la traducen como “sátira”, ya que un derivado de esta palabra, “meshol”, se refiere a la sátira. Cuando leemos las palabras de Isaías 14, observamos el tono de ironía, de burla, e inclusive escarnio que se hace sobre el rey de Babilonia.

El libro de Proverbios, por su parte, está lleno de adagios y refranes realmente cómicos. Recuerdo la primera vez que leí “El que se mete en pleito ajeno es como el que agarra a un perro por las orejas”. Esa vívida imagen del perro gruñendo y lanzando mordidas al que le tenía agarrada sus pobres orejas, me tuvo riendo por un buen tiempo, pero me alertó jocosamente que es de necios o tontos andar metidos en lo que a uno no le importa. La comparación de la mujer rencillosa con una gotera es intensamente humorística, al igual que “Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera” (Proverbios 25:24). Nuestro viejo refrán “Maldiciones de burro no llegan al cielo” tiene su correlato humorístico en “Como el gorrión sin rumbo o la golondrina sin nido, la maldición sin motivo jamás llega a su destino” (Proverbios 26:2). Algunas descripciones del holgazán o perezoso destilan una comicidad exuberante; otras, una fina ironía. Al haragán se lo compara con una puerta que gira sobre sus goznes: así hace aquel cuando da vueltas en su propia cama para no levantarse y trabajar (Proverbios 26:14). “El león está afuera, seré muerto en la calle” es una de las ridículas justificaciones que usa el “alérgico al trabajo”, como jocosamente lo señala Proverbios 22:13. Tómese usted un tiempo para recorrer las páginas de este libro sapiensal que vengo citando, y disfrutará realmente de una sabiduría plagada de buen humor.

El mismo Señor Jesús usó la ironía. Por ejemplo, en Mateo 11:16-19, emplea un chiste: el de los muchachos en la plaza, que se burlan de sus compañeros, porque no saben qué elegir. El fino sentido del humor del Maestro, lo lleva a apodar a Juan y Jacobo, sus discípulos, como “Hijos del Trueno”, aludiendo a su carácter turbulento. ¿Es extraño esto? ¡Claro que no! Como ser humano perfecto en su más amplia acepción, la afabilidad, sociabilidad y alegría genuinas formaban parte de su carácter, pero también como Dios. ¿Olvidamos acaso que, como Segunda Persona de la Trinidad, Él estuvo presente cuando el Dios trino se reveló a Job? Tal y como lo señala muy atinadamente Samuel O. Liber, en su artículo “Dios me hizo reír”, que encontramos en http://www.desarrollocristiano.com/articulo.php?id=1210, “en medio de la tragedia (de Job), Dios conservó su sentido del humor”. Liber destaca la humorada divina presente en varios pasajes, entre ellos el del capítulo 41, versículo 5, en que el Señor le pregunta a Job si trataría al leviatán como una mascota.

El ácido humor del apóstol Pablo, por su parte, se destaca particularmente en las palabras que dirige a la iglesia de Galacia: “¡Ojalá se mutilasen todos los que os perturban!” (Gálatas 5:12). La palabra griega traducida como “mutilar”, en la Reina Valera, es “apokópto”, que significa “amputar”, particularmente las partes privadas. Su uso en ese versículo debe entenderse primeramente dentro del contexto de la epístola: la actividad de los judaizantes que querían que los hombres cristianos gentiles se circuncidaran. Hay aquí una especie de “retruécano” conceptual: en lugar de un juego de palabras, un juego de ideas: “Ojalá se castrasen todos los que quieren que ustedes se circunciden” u “Ojalá se cortaran sus genitales todos los que quieren que ustedes se corten el prepucio”. La terrible ironía se refuerza con un detalle adicional: los gálatas (tanto los que pertenecían a la región étnica de Galacia, como los residentes de la provincia romana homónima) conocían perfectamente a los “galli”, gálatas étnicos que, habiendo adoptado el culto a la diosa frigia Cibeles, se auto castraban como parte del culto a esta deidad pagana. Los judaizantes exigían la circuncisión dentro de su culto retorcido, de la misma manera que el retorcido culto a Cibeles exigía la emasculación de sus adeptos masculinos.

Mucha más información podemos encontrar en las Sagradas Escrituras pero, para ejemplos, por el momento basta. Es importante entender que la creatividad humorística forma parte de nuestra naturaleza humana, hecha por Dios. El humor es una forma de enfrentar la realidad con dosis de sabiduría. Así, como hemos visto, los refranes y proverbios populares, y los juegos de palabras o retruécanos, son sabiduría en forma de humor, tanto dentro como fuera de la Biblia. Ahora bien, como ocurre con muchas otras manifestaciones creativas humanas (la poesía, la música, el arte, etc.), el humor puede tener usos y fines buenos o malos, y puede tener orígenes buenos o malos. El cristiano usa el humor y la risa sanamente. El expositor bíblico, llámese predicador o maestro, puede echar mano de recursos humorísticos sanos, tal y como lo usaron los escritores bíblicos y el propio Jesús.

Por supuesto, que el uso del humor debe estar regido por algunos principios básicos, que pueden ser resumidos en dos palabras: amor y santidad. Bien sabemos que la regla máxima entre creyentes, debe ser el amor. Esa es la razón por la cual, se debe ser cuidadoso al emplear el humor. Sabemos que hay chistes que son sanos pero que, por razones culturales o de formación personal, pueden ser mal interpretados o causar malestar en determinadas personas y grupos. Si a nuestro conocimiento llega que un chiste determinado, por muy limpio que sea, puede causar malestar en el auditorio que nos escucha, debemos evitarlo, para no ofender ni herir, ya que esto sería menoscabar la dignidad humana, y atentar contra el amor que nos debemos unos a otros. Por otra parte, un chiste usado nunca debe menoscabar la santidad de Dios. Como ministros de la Palabra, los predicadores y maestros debemos ser cuidadosos en este sentido. Todos los cristianos deben tener en cuenta esto también. Sin embargo, sobre las bases bíblicas resumidamente expuestas aquí (y que realmente son mucho más amplias), tenemos como cristianos un amplio margen para usar el humor, de modo que expresemos nuestra alegría, nuestro gozo, nuestra paz, nuestra visión llena de gracia y contentamiento, sobre las cosas de la vida en sus diversos ámbitos, incluido el espiritual, así como nuestra sabia visión de las problemáticas que se presentan en nuestro medio cristiano.

Ahora bien, para finalizar, quiero añadir algo más. Se trata del uso del lenguaje en las redes sociales. Con respecto al lenguaje, todos conocemos que hay palabras y expresiones que en ciertos países tienen una connotación grosera, y en otros no. Cuando estaba con paisanos cubanos o con mexicanos y centroamericanos, allá en Estados Unidos, sabía qué términos y frases podía o no usar. Cuando he visitado Chile, me he cuidado, en la medida de las posibilidades, en el uso de mi vocabulario.  En Argentina, sé qué palabras no debo usar jamás, so pena de sonar grosera. Sin embargo, algo diferente ocurre en Internet. Particularmente en redes sociales como Twitter, Facebook, Linkedin y otros, coexisten e interactúan personas de diversas procedencias culturales, y que hablan variantes dialectales de un mismo idioma como, por ejemplo, el español o castellano. En nuestros respectivos muros, se relacionan cientos de personas de diferentes nacionalidades de habla hispana. Cada una de ellas utiliza la manera de hablar de su país, con toda libertad. ¿Por qué? Porque Internet es un espacio de todos y de nadie. Es un “territorio” sin fronteras de tiempo y espacio, de cultura y lengua, en el que se mezclan todos por igual. En ese “territorio” se nos hace imposible a cada uno conocer exactamente qué términos y frases pueden ser malinterpretados en cada país, y en cada región de cada país, de nuestro amado continente americano, sin contar a los hispanohablantes de la “Madre Patria”, y los que andan desparramados por el mundo. De modo que, en este caso, lo aconsejable es que, como cristianos, nos comportemos maduramente, y no nos precipitemos a criticar ni señalar a otros que usan expresiones que a nosotros nos parecen chocantes.

Finalmente creo que, como creyentes, debemos aprender a desarrollar un espíritu afable, gentil, lleno de sana alegría, de amor, de tolerancia cristiana. Solo una mentalidad legalista, anquilosada y apergaminada nos llevará a colocarnos una rígida máscara de supuesta seriedad, como si esta fuera sinónimo de santidad y piedad. La Biblia, como hemos visto, no enseña tal cosa. Y ella es quien, en definitiva, tiene la última palabra.

Sobre la autora: 

Alba LlanesAlba Lys Llanes Labrada es cubana, radicada en Argentina como misionera. Es ministro licenciado de la Unión de las Asambleas de Dios argentinas, diplomada en Biblia y Teología, por el Seminario Teológico Nazareno de La Habana,  profesora en Castellano, Literatura y Latín, por el Instituto de Educación Superior Del Atuel, de San Rafael, Mendoza, Argentina, y tiene realizados estudios incompletos en Inglés, Ciencias Sociales y Computación, del Chaffey College, en Rancho Cucamonga, California. Ha servido en el área de la enseñanza y predicación cristianas en Cuba, Argentina, Estados Unidos y México. Fue cofundadora, junto a sus padres, del EDISUB, el Instituto Bíblico de las Asambleas de Dios en Cuba, directora del Instituto Bíblico Maranatha, en Los Ángeles, California, redactora y editora de la Revista Fe y Acción para World Mission Maranatha, en Estados Unidos. Actualmente es maestra, predicadora y conferencista en seminarios e iglesias, en Argentina y Chile. Es profesora del Instituto Bíblico Patagónico y del Instituto Bíblico Mediterráneo (Unión de las Asambleas de Dios), del Seminario Teológico Sion (Iglesia Wesleyana), del programa itinerante de Estudios Teológicos a Distancia (Iglesia del Nazareno),  y de la Facultad Teológica de la Iglesia de Dios.

 

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