La adoración como estilo de vida

Por: Estefanía Jimeno. 

La Biblia nos revela que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. El propósito al dar al ser humano tal gloria ha sido con el fin de  que éste pudiera mantener una comunión personal y genuina con Él. Ante la grandeza de este don, la mejor  respuesta que podemos ofrecer es nuestra adoración, pues cuando le adoramos reconocemos  Su soberanía y nuestra dependencia de Él. No hay nada que dignifique más al ser humano que adorar a su Creador.

El  estar desde mi niñez  involucrada en el ministerio de la alabanza,  me ha servido para interesarme  y observar la adoración en las iglesias. Esto hizo  que desde hace algún tiempo surgiera  en mi interior  algunas preguntas como: ¿Adorar es únicamente cantar? ¿Está la adoración limitada a un lugar y tiempo? ¿Qué relación tiene la santidad, el servicio y la oración con la  adoración? ¿Cómo puedo adorar en Espíritu y verdad?

Con el fin de dar una respuesta a estos interrogantes,  decidí investigar y estudiar que dice las Escrituras sobre la adoración. En la medida que he ido profundizando, he observado que hay un elevado nivel de ignorancia al respecto de lo que es la adoración bíblica. Un patrón muy común  es  relacionar la adoración con la música, y es un grave error pensar que la adoración solo está limitada a eso. La Biblia nos enseña  que adorar implica mucho más, incluye entre otras, el servicio, la oración y la santidad. En otras palabras, la adoración debe ser nuestro estilo de vida.

Nuestra adoración  al Rey de Reyes y Señor de Señores debe ser única, genuina y completa. Como definición propia  podemos decir:

La adoración es la entrega completa de todo nuestro ser, un anhelo de sumergirnos en su presencia cada día, un total sometimiento a todo lo que Dios nos ha revelado por medio de su Palabra, de tal manera, que todo esto produzca en nosotros un estilo de vida.

Cuando hablamos de adoración hemos de tener en cuenta lo siguiente:

  1. Servicio y adoración

¿Se puede adorar a Dios por medio de nuestras acciones?  La respuesta es SI. El mayor ejemplo lo encontramos  en la persona de Jesús, quien al ministrar, orar, sanar y preocuparse por las necesidades de las personas, hizo que mucha gente glorificase a Dios a través de Él. La Palabra nos dice en Mateo 5:16 «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». Nuestras buenas acciones hechas con un corazón sincero y  una buena actitud, será motivo para que los hombres  glorifiquen a Dios.

  1. Música y adoración

La música es una de las herramientas más preciosas que Dios nos ha entregado para poder adorarle. Por medio de ella y sin necesidad de estar en un lugar específico, podemos tener un tiempo de intimidad con Él.

En cierta ocasión leí en un libro escrito por la autora y popular salmista Darlene Zschech “Adoración sin reservas”, que para el verdadero adorador los momentos más gloriosos no debían de ser  en la plataforma sino  fuera de ella, es decir, cuando nos encontramos solos ante Dios, en la intimidad[1]. Con esto no le quiero quitar el  valor y la importancia de  la música, sino que entendamos que únicamente es una herramienta más que podemos usar. Cuando nos presentemos delante de Dios, es necesario desnudar  nuestro interior completamente.

  1. Oración y adoración

La oración es una parte importante  de la adoración,  a través de ella nos entregamos al Señor y le presentamos nuestro diario vivir. La oración es el pilar y combustible que nos mantiene vivos en la intimidad con Dios. En 1Ts 5:17 nos anima a orar sin cesar, para tener una comunión constante con Dios.

  1. Santidad y adoración

La adoración verdadera requiere de  santidad, ya que sin ella nadie verá al Señor (Heb.12:14). Dios es santo y nosotros como hijos suyos, pasamos por un proceso de santificación con el propósito de que todos lleguemos «a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Ef. 4:13).

Para concluir, no podemos dejar de mencionar  las palabras reveladoras de nuestro Señor Jesucristo: «Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren»  (Jn.4:23).  Es en la persona de Jesús que entramos en una nueva era de adoración. Es en Él que tenemos la verdadera revelación del Padre, y a través de Él que como hijos podemos ofrecer nuestra adoración en espíritu y verdad.

[1] ZSCHECH, Darlene. Adoración sin reservas. Lake Mary, Florida.: Casa Creación, 2002, p. 27.

 

Sobre la autora:

Estefanía Jimeno García, nació en Madrid (1992) pero se crió en  Almería. En el año 2012 decidió formarse más en la Palabra de Dios, dar un nuevo rumbo a su vida y viajar a Córdoba. En el año 2012 ingresó como alumna en la Facultad de Teología de Asambleas de Dios, graduándose en el 2016. Actualmente sirve junto a sus padres en una iglesia de Almería, principalmente en el ministerio de la alabanza y en el liderazgo de los jóvenes y adolescentes. También, forma parte de la coordinadora de jóvenes a nivel provincial (Almería) en un ministerio llamado R.U.J.A (Reunión Unida De Jóvenes De Almería).

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

CERRAR