DISCIPULADO Y GLOBALIZACIÓN

Por: Christian Giordano

SumarioEste artículo argumenta la necesidad de ampliar el discipulado cristiano a todas las personas (dentro y fuera de la iglesia), como parte de un proceso continuado de evangelización y formación (discipulado). Su contenido no debe limitarse a temáticas doctrinales sino incluir las herramientas para nombrar y desenmascarar los falsos dioses de la globalización y sus liturgias de persuasión, para las cuales ofrece alternativas bíblicas. Para ello propone un nuevo modelo de misión y un renovado interés en la hermenéutica para poder entender el mundo actual. Dichos avances (misión y hermenéutica) posibilitan la re-imaginación del discipulado, de la evangelización y de la liturgia.

Palabras claves: discipulado, catecumenado, misión, globalización, nueva modernidad, mercado global, neoliberalismo, nueva religión sin nombre, liturgia, evangelización, buena nueva.

Introducción

¿Cuáles deberían ser las líneas maestras que orienten el discipulado cristiano en este siglo XXI, especialmente en el contexto del sur de Europa? Hay un acuerdo generalizado con respecto a que el mundo ha cambiado radicalmente en estos últimos 40 años, pero no está tan claro cuáles aspectos afectan a la iglesia y a la formación de su liderazgo. Algunos arguyen que el evangelio no ha cambiado y que sigue siendo ‘la respuesta’ a todos y cada uno de los problemas del ser humano y de la sociedad.

Sin embargo, la globalización representa un cambio no solo de cantidad (mayor alcance de los cambios) sino también de calidad (cambios en otras dimensiones y de fondo). ¿Cuál es el alcance de la globalización? Si partimos de la base de que la iglesia es misionera por naturaleza, y que su vocación es contribuir positivamente a la sociedad, siendo ella misma ejemplo (anticipo) del Reino de Dios que apunta a Jesucristo ¿cuál modelo misionero es adecuado para nuestra sociedad del sur de Europa?

Por otro lado, en estos últimos 40 años, el mundo evangélico en general ha venido prestando mayor atención al tema del discipulado. Algunos prefieren llamarlo el seguimiento de Jesús. Es el reconocimiento de que llenar los bancos de las iglesias de miembros no es suficiente; el llamado de Jesús es a hacer discípulas y discípulos, personas comprometidas que cada día crecen en su semejanza al Maestro. Desde el ámbito latinoamericano, René Padilla y la Fraternidad Teológica Latinoamericana han venido insistiendo en el tema desde la década de 1980.[1] Pedro Arana solía decir “ser discípulos, hacer discípulos y juntar discípulos.”[2] El discipulado es asimismo uno de los énfasis del movimiento de la iglesia misional, fue un tema recurrente en el último Congreso de Lausana (Ciudad del Cabo 2010), así como de la Conferencia de Misión Mundial y Evangelización (CWME) (Arusha 2018).[3]

Pero es imposible formar discípulos si no se conoce bien el mundo actual, porque el discípulo debe vivir su fe en el hoy, en su contexto diario. Es decir que, pretender hacer discípulos igual que en los tiempos del Nuevo Testamento no sería de utilidad hoy en día, primero porque no entendemos el contexto social del primer siglo, por lo tanto es completamente imposible pretender reproducir las dinámicas discipulares de aquellos tiempos. Y en segundo lugar, porque aunque fuera posible (que no lo es) no serviría para el día de hoy, puesto que el discipulado siempre responde a los retos del presente[4] de ahí la insistencia de conocer bien el mundo actual.

Este artículo intenta responder a algunas de estas cuestiones desde un punto de vista misionero. Vamos a describir el modelo misionero predominante, los cambios de la sociedad actual que afectan directamente al tipo de discípulos que se necesitan y cuales son las características de la globalización. Todo eso nos permitirá presentar unas sugerencias concretas con respecto a la formación de discípulas y discípulos apropiadas para el siglo XXI. El discipulado va a ser el foco de trabajo del Movimiento de Lausana-España en los próximos años, y a ellos, en primer lugar, dirijo este artículo.

Modelo misionero

La definición de qué significa ser iglesia y cuál clase de discipulado o formación de miembros debe llevarse a cabo depende, en el fondo, del tipo de modelo misionero que se tenga. Ese modelo está tan arraigado que de hecho constituye un a priori, algo que se da por sentado. La realidad es que el modelo misionero común tanto a católicos, protestantes, como evangélicos ha permanecido inalterado desde los tiempos del emperador Constantino. Se suele señalar al año 313 d.C. como el año cuando el Imperio Romano oficializó el fin de la persecución contra las y los fieles cristianos, en el edicto de Milán. A partir de ese momento, las iglesias cristianas se consolidaron y comenzaron a establecerse en la sociedad hasta alcanzar poder político en el conjunto del Imperio. Es lo que se conoce con el nombre de cristiandad: la mezcla del poder religioso con el poder político. Por esas fechas cambió también el modelo misionero. Prácticamente todo el Imperio era ya cristiano, o estaba en el radio de influencia de la iglesia cristiana, y los no-cristianos, los bárbaros, estaban lejos, más allá de las fronteras. Por eso, el modelo misionero que surgió enviaba especialistas, generalmente monjes, a lugares distantes, para convertir a los paganos y establecer la iglesia. Lo he llamado modelo misionero de cristiandad.[5]

Hoy, diecisiete siglos después, seguimos con el mismo modelo, aunque con pequeñas variantes. A mediados del siglo XX los destinatarios de la misión eran los no-creyentes, los que “no han oido”, los “no-alcanzados”, ya estuvieran lejos o cerca, en nuestras ciudades y barrios. En el siglo XXI, la balanza de la misión se ha movido hacia el Sur Global, es decir, que la fuerza predominante de la iglesia, y por consiguiente de su acción misionera, ya no está en el hemisferio Norte y en Occidente, sino en África, Asia y América Latina. Pero el modelo misionero no ha cambiado: seguimos enviando especialistas, ahora desde todas partes a todas partes.[6]

El mundo ha cambiado

Todos están de acuerdo que el mundo ha cambiado, y mucho, en estos últimos treinta años (desde la caída del muro de Berlín). Algunos se quedan con los cambios “circunstanciales”, con los avances de la tecnología. Me permito señalar tres aspectos de fondo que afectan de lleno a la iglesia, la misión y el discipulado. Son aquellos aspectos que no son visibles a primera vista, porque están enterrados en lo profundo de las presuposiciones de la sociedad actual. Constituyen sus fundamentos.

Caída de los grandes ismos

En primer lugar, un aspecto determinante ha sido la caída de los grandes “ismos” político-sociales y económicos. El comunismo y el socialismo, así como el capitalismo mercantil tuvieron su auge… y su muerte. Así mismo la modernidad, como gran proyecto surgido de la Ilustración, recibió su sentencia de muerte en las revueltas estudiantiles de mayo de 1968 en Paris. La exaltación del saber y de la ciencia, la centralidad del ser humano y el secularismo ya no representan la esencia de la sociedad actual sino más bien su antítesis. Por otra parte, la caída de las grandes verdades sociales ha traído como consecuencia una desilusión generalizada. Tras esas aparatosas caídas, no es extraño que ahora resulte difícil creer en nada y que nuestras sociedades se caractericen por su falta de esperanza.

Nueva modernidad

En segundo lugar, por el contrario, ha nacido una nueva modernidad,[7] una suerte de “hierro mezclado con barro” (Dn. 2) que es innegable heredera de la modernidad, pero con tres características básicas bien diferentes.

1) La nueva modernidad ya no confía en la ciencia como tal dios-arregla-todo, sino en la tecnología. La tecnología se ha convertido en el elemento indispensable, insustituible de la vida cotidiana, de la enseñanza, del comercio, de la vida social, etc. Algunos pensadores definen al ser humano del siglo veintiuno como homus tecnologicus.[8] Esa es su principal seña identitaria.

2) El segundo elemento constitutivo de la nueva modernidad es el surgimiento del mercado global totalizante de estilo neoliberal. El mercado tradicional ha existido desde los albores de la humanidad, pero este nuevo mercado es diferente en su esencia: no hay forma de escapar de él. Por una parte, ya no está limitado por las fronteras nacionales y gracias a internet es posible comprar y vender en y desde cualquier parte. Por otra parte, el mercado se ha convertido en un sistema integrado y fiscalizado. Cada día es más difícil vivir sin una cuenta bancaria, sin tarjeta de débito/crédito, sin nómina, sin número de la Seguridad Social (o similar), etc., elementos todos ellos que contribuyen a la hegemonía del mercado. Por eso el nuevo mercado es calificado como global y totalizante. Ya no es el instrumento de compra-venta que formaba parte de una sociedad interrelacionada. Es el nuevo poder, que la doctrina neoliberal ha contribuido a ‘desregular’, es decir que el mercado está, virtualmente, por encima de las leyes. Según el ideario neoliberal, todas las trabas al libre crecimiento del nuevo mercado deben ser abolidas. Él es la ley y la impone. Unos pocos, en la sombra, manejan los hilos del mercado global totalizante mientras la gran masa de ciudadanos mundiales ha pasado a ser meros consumidores, cual ratones girando sin fin en una noria: producen para consumir… y ser consumidos en ese proceso. Lamentablemente, el mercado global totalizante también es un dios ávido de víctimas. Los millones de excluidos del mercado son las víctimas de este sistema, porque son demasiado pobres para consumir de forma normal, y son lanzados a la ‘economía sumergida’ (la del mercado de toda la vida) estigmatizada como ilegal. Hugo Assmann y su discípulo Jung Mo Sung han descrito la idolatría del mercado.[9] El teólogo Samuel Escobar incide en la imposibilidad de escapar del mercado al que califica como irresistible.  “Como una ola irresistible, el mercado es la fuerza principal que está detrás del proceso de globalización.”[10]

3) El tercer elemento de esta nueva modernidad es el auge de la espiritualidad y de la militancia de las grandes religiones globales. La modernidad profetizó la muerte de Dios, de toda clase de dios y religión. Durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX el mensaje era que la ciencia secular iba a arrinconar definitivamente a la religión, como superación de una etapa supersticiosa. Sin embargo, hoy es incuestionable el papel protagónico que desempeña la religión para tres cuartas partes de la población del planeta.[11] Asistimos al resurgir de varias de las grandes religiones mundiales: el islam, el hinduismo, y en menor medida el budismo. Asimismo, los pueblos originarios están poniendo en valor sus religiones ancestrales, por ejemplo, en los países andinos, en zonas de África y en Australia. En Occidente asistimos al auge de la espiritualidad, entendida como una búsqueda personal de significado y afirmación.

Otra religión

Sin embargo, el tercer aspecto de fondo que marca un cambio drástico en el mundo de hoy es el nacimiento de una nueva religión. Una religión secular y encubierta, que no se presenta como tal sino que se arropa de un lenguaje neutro, no religioso. Los sacerdotes de esta nueva religión son las estrellas del deporte y un grupo efímero de personajes mediáticos. Sus templos son los estadios y los centros comerciales, a cual más deslumbrante. Esta nueva religión es manejada por los grandes imperios mediáticos,[12] un pequeño grupo de magnates que, a través de los medios de comunicación, le dictan al mundo lo que ha de comprar, los valores que ha de creer, lo que importa, lo que ‘necesita’, lo que es correcto y lo que debe considerarse anticuado o inútil. Las herramientas de estos imperios mediáticos son sofisticadas y poco conocidas: la manipulación, el neuromarketing, la versión interesada de las noticias, el análisis de ingentes cantidades de datos personales y conductuales (datamining y big data), etc. La nueva religión sin nombre se asienta sobre dos pilares: el consumo y la idolatría.

El consumo es el mantra del ideario neoliberal. Es presentado como el remedio a todos los males. Es la frase en boca de todos los políticos “hay que reactivar /incentivar el consumo”. Es la medida de la felicidad y de la autorrealización: vales lo que puedes consumir. Aparentemente, el consumo está dirigido a la autosatisfacción, a la realización social, al bienestar. En el fondo, es una manera sutil de engrosar las arcas de unos pocos.

El segundo pilar de la nueva religión es la idolatría. Una idolatría secular e invisible porque se camufla de normalidad, de sensatez, de ocio. El individuo ha pasado a convertirse en el ídolo principal. Su satisfacción, sus necesidades, su autorrealización han pasado a convertirse en la razón principal de la vida. El sistema social contribuye a esta idolatría repitiendo: “tu lo vales”, “puedes ser lo que tu quieras”. Los ‘dioses sociales’ (fútbol, juego, escalafón social, promoción laboral, etc.) son en realidad modos de realimentar a ese yo hedonista y narcisista. Además, el mercado ha inculcado otro mecanismo de refuerzo, al definir al individuo como proveedor: “yo trabajo duro, produzco, soy autosuficiente… por lo tanto financio mis ‘necesidades’ así como mis caprichos.”

La nueva religión sin nombre lleva aparejados unos valores sociales y morales que raramente proclama abiertamente, pero que transmite y graba en lo profundo de las personas por medio de rituales y rutinas. Es su particular liturgia secular, expresada en la forma de música, películas, medios de comunicación social, así como modos de compra y ocio en los centros comerciales, entre otros.

Finalmente, la nueva religión es en última instancia otra ‘buena nueva’, competidora del evangelio de Jesucristo. Promete un futuro mejor, cada vez más brillante y sugestivo, para más y más millones de personas. Es importante notar que la nueva religión no exige cambiar de afiliación religiosa. Representa una competencia religiosa completamente diferente. Apela no solamente a los ateos o no religiosos, sino a todas las personas y a todas las sociedades del mundo. Su ‘liturgia’ es compatible con cualquier otra religión. C. René Padilla ya avisaba contra “nuestra complicidad en la idolatría tóxica del consumismo”.[13]

Globalización

Además del modelo misionero y de los cambios de la sociedad necesitamos analizar, aunque sea muy esquemáticamente, el fenómeno de la globalización, para determinar por qué y cómo afecta al discipulado.

“La globalización es un proceso económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociales y culturales, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global.” [14]

  1. f. Difusión mundial de modos, valores o tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres.
  2. f. Econ. Proceso por el que las economías y mercados, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, adquieren una dimensión mundial, de modo que dependen cada vez más de los mercados externos y menos de la acción reguladora de los Gobiernos.[15]

Es importante señalar que la globalización tiene aspectos muy positivos. Obviamente, ha contribuido directamente a aumentar la libertad personal, las posibilidades de elección y la realización personal. Hoy es posible, por ejemplo, estudiar a distancia. Otro beneficio es la reducción muy notable de la pobreza global. Eso lleva aparejado un aumento de la esperanza de vida. Así mismo las posibilidades de conexión y comunicación han propiciado la cercanía entre personas diferentes y distantes. El aumento en calidad y cantidad de las comunicaciones es un ejemplo de los beneficios indudables de la globalización. No podemos dejar de lado el hecho de que el evangelio es uno de los mayores y más persistente globalismos de la historia: desde los albores de la humanidad el Dios de la Biblia conmina al ser humano a ‘multiplicarse y llenar la tierra’ (Gen. 1:28; ). Babel fue precisamente un intento de “no ser esparcidos” (Gen. 11:4), justo lo contrario del mandamiento divino. Es decir que la idea de expansión y de crecimiento está impresa en el cristianismo. Asimismo, la diversidad forma parte del ADN bíblico: Dios es el autor de la diversidad de especies en el Edén, de la diversidad de lenguas en Babel, y finalmente (por no añadir un montón de ejemplos intermedios) la Jerusalén Celestial verá elevada exponencialmente su diversidad: “toda lengua, tribu, nación, … naciones, reyes, materiales, arte, nuevos cielos y tierras, etc.” (Ap. 21-22). Es decir, que podemos afirmar sin temor que la Biblia fomenta una globalización, según unos parámetros concretos: el Reino de Dios.

Por otra parte, el proceso de la globalización también conlleva consecuencias muy negativas. Entre ellas, el reparto cada vez más desigual de recursos, riqueza y oportunidades. Los avances no han beneficiado a todos por igual. En lo que toca al discipulado y a la misión Bryant Myers señala dos deficiencias cruciales de la globalización: su antropología deficitaria y su falta de moralidad.[16]

1)  De una parte, “eres lo que vales, lo que puedes producir y comprar o consumir.” Esa es la identidad que constantemente el sistema globalizado inculca y repite. El valor, la identidad y la meta del ser humano son definidos por parámetros ligados al mercado en lugar de por la creación divina o el valor intrínseco de cada ser humano. La antropología propugnada por la globalización es incapaz de transmitir valores trascendentes o inherentes: sólo el mercado tiene valor inherente, y los seres humanos están supeditados a él. Algunos hablan del nuevo homo economicus.[17]

2)  Asimismo el sistema globalizado de mercado carece por completo de código moral externo o interno. El beneficio es el principal referente. Si reporta ganancias, sean económicas o de autosatisfacción, es válido. Los códigos morales de las religiones han sido desplazados por la nueva religión sin nombre. Al haber relegado la fe y la religión al espacio privado personal, las fuentes disponibles para encontrar una guía ética son la economía, la tecnología y la política, controladas por el beneficio, la funcionalidad y/o eficiencia y el poder, respectivamente. Ninguna de estas tres fuentes tiene la capacidad de proveer un código ético o moral. Analizando a Jonathan Sacks, antiguo rabino jefe de las Congregaciones Unidas de la Commonwealth, Myers expone:

En su importante libro The Persistence of Faith: Religion, Morality and Society in a Secular Age, Jonathan Sacks argumenta que el error fundamental de la tesis de la secularización –que la religión iba a esfumarse frente al mundo moderno y sus beneficios aportados por la ciencia, la tecnología y la economía– radica precisamente en que la globalización y el humanismo secular son incapaces de responder a las preguntas acerca del sentido y de la moralidad. Los seres humanos son seres relacionales insertos en sociedades. La relaciones justas y pacíficas sí que importan; el sentido y el propósito sí que importan. Promulgar y sostener un orden moral es “una motivación central y fundamental de la acción humana”. [18]

Notemos, asimismo, la falta de autoridad concedida no solo al código ético cristiano, sino a todos los códigos éticos: El código de los Derechos Humanos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el tratado Paris sobre cambio climático, por solo mencionar algunos de ámbito internacional. La consecuencia es la falta actual de códigos éticos mínimos aceptados por todos.

Tres posturas

Frente al fenómeno complejo de la globalización caben tres grandes posturas: resistir, aceptarlo todo o participar en forma crítica. La primera postura es la que suele caracterizar al ideario tradicionalista. ‘Lo anterior era mejor; aquello era normativo’, es la esencia del argumento aducido por aquellos que reniegan de la globalización como un todo. El enfoque de este ensayo no requiere extendernos en esta postura. Basta señalar que es la postura seguida por buena parte del liderazgo católico romano español, así como por el sector conservador de la iglesia evangélica. Es asimismo la postura generalizada de los líderes religiosos musulmanes, para quienes la referencia de la vida ‘correcta’ se halla en el pasado, en la vida y enseñanzas del Profeta Mahoma y sus inmediatos seguidores (sus Compañeros, según la terminología islámica). Como regla general, el islam aborrece la innovación en el nivel ontológico.[19]

La segunda postura es la de aceptar la globalización, sea como parte normal de la vida, sea como un Goliat imposible de vencer. Una alternativa es entonces ‘cristianizar la globalización’, es decir aprovecharla para los fines religiosos. Por ejemplo: utilizar la tecnología, los medios de comunicación social y la libertad de movimientos para evangelizar y ‘hacer iglesia’. Fue la postura que caracterizó a la Segunda Conferencia de Lausana (Manila 1989) y que fue rechazada con contundencia por la mayoría de los participantes del Mundo de los Dos Tercios.[20]

La tercera opción es involucrarse y participar en forma crítica. Como se ha mencionado más arriba, la globalización tiene aspectos positivos, y la Biblia promueve una clase de globalización. Esa es la postura que defendemos en este ensayo y que ampliaremos a continuación.

Ver, oír y entender

Llegamos al punto de concretar ideas y propuestas. Comenzamos este artículo preguntando: ¿Cuáles deberían ser las líneas maestras que orienten el discipulado cristiano en este siglo XXI, especialmente en el contexto del sur de Europa? Hemos edificado un andamio para poder construir adecuadamente una respuesta pertinente. Primero, este artículo ha revisado el modelo misionero; en segundo lugar, se ha ocupado de los cambios de este mundo que afectan directamente a la fe y al discipulado: la otra modernidad y la nueva religión sin nombre. Finalmente nos hemos ocupado de la globalización.

Me parece que la necesidad más fundamental del campo evangélico actual es ser consciente de la   necesidad de ver, oír y entender el mundo actual, sus tendencias y procesos. La desconexión general de las iglesias españolas de su contexto inmediato es un hecho que ya casi nadie cuestiona. Como apuntaba Andy Wickham, “En España, sin embargo, el diálogo entre los evangélicos y las generaciones postmodernas se está desmoronando porque los evangélicos seguimos inmersos en la manera moderna de entender la realidad mientras que hace décadas que la sociedad ha abandonado el modernismo”.[21] Muchos de nuestros líderes son capaces de describir con profusión de detalles las sociedades en las que vivieron, digamos, el profeta Jeremías o el apóstol Pablo, pero son incapaces de entender la sociedad actual. Urge por tanto que los líderes evangélicos se vuelquen en el uso y manejo de la hermenéutica: la ciencia de la interpretación, entendida en sentido amplio. La hermenéutica es la disciplina que busca comprender el significado detrás de los textos, palabras, arte, comportamientos, etcétera de una sociedad. El primer significado de la hermenéutica se relaciona con las ciencias bíblicas, y esa es la práctica que le han dado los eruditos cristianos (y judíos). Pero hace décadas que su ámbito de actuación se ha ampliado, y de hecho se ha convertido en la ciencia clave para entender el mundo del siglo XXI. Se estudia en campos tan diversos como la arquitectura, la filosofía, el periodismo de investigación, así como en las ciencias sociales, por nombrar los más conocidos. Es la ciencia para ver, oí y entender la sociedad.[22] [23]

Una vez que entendamos la sociedad, podremos reflexionar al respecto a la luz de la Biblia y dar respuestas a las preguntas antiguas, pero también a las preguntas nuevas, propias de la sociedad secular, posmoderna y pluralista del sur de Europa. Ofrecer respuestas relevantes desde la óptica bíblica a dichas preguntas es precisamente lo que significa hacer misión: acercar la buena nueva a la sociedad de hoy.

En el momento en que empecemos a ver, oír y entender a nuestra sociedad, empezaremos a percibir el nuevo modelo de misión, apto no ya para las sociedades del Nuevo Testamento ni para las del siglo pasado, sino para nuestra sociedad actual. La misión ya no está “allí afuera”, es decir afuera de la iglesia. Sí, está afuera de la iglesia, pero también adentro en el sentido de que el ‘campo de batalla’ ha cambiado de lugar. Como mencionábamos más arriba, la nueva religión sin nombre está ofreciendo una ‘buena nueva’ competidora del evangelio a todos, incluidos los creyentes practicantes. Es decir que el alcance de la misión se ha ampliado, no solo a los que no creen, sino también a los creyentes, embaucados por la idolatría del siglo XXI. De ahí que la misión del siglo XXI necesita 1) equipar y enrolar a todos los creyentes, 2) re-pensar la Buena Nueva y 3) utilizar nuevas formas litúrgicas. En otras palabras: discipulado, evangelización y culto. Nótese que los elementos no son nuevos; son los mismos desde el comienzo de la iglesia: kerigma, marturia y leitourgia (al que deberíamos añadir diakonia, que queda fuera del ámbito de este artículo). Solo que cada época y sociedad necesita reformular dichos conceptos fundamentales en formatos adecuados para su contexto, al tiempo que permanecen fieles a la Biblia. Es lo que intentamos, humildemente, en este artículo.

1. Nuevo discipulado

Necesitamos un discipulado nuevo, tanto en enfoque como en alcance. Este es el primer reto a enfrentar. La palabra discipulado se ha venido empleando en un sentido demasiado restrictivo, como sinónimo del vocablo ‘catecumenado’. Es decir, es la instrucción para los nuevos creyentes, para aquellos que recién han abrazado la fe y se están preparando para recibir el bautismo. Esta definición se basa en dos presupuestos que fueron verdad, pero que han dejado de serlo. Primero, asume una visión moderna de la verdad y de la fe. Da por sentado que la fe se transmite por medio de proposiciones teóricas, de verdades doctrinales. Es decir que si los discípulos y discípulas aprenden intelectualmente las verdades fundamentales de la Biblia y de la iglesia, ya están listos para formar parte de la membresía y también están listos para dar testimonio de su fe. Por contra, la posmodernidad (rodeada de secularismo y pluralismo) entiende la religión y la fe mucho más como espiritualidad que como listado de verdades teóricas. Para la posmodernidad, la prueba de la verdadera espiritualidad es la autenticidad.

Segundo, la definición que se ha venido usando para articular el discipulado parte del concepto de verdad entendido a la manera de los siglos XIX y XX. La iglesia tiene la verdad (la extrae de la Biblia; volvemos a la hermenéutica) y la comunica a los nuevos creyentes. El discipulado es entendido, por tanto, como instrucción en la Verdad con mayúsculas. La verdad es entendida de forma absoluta. Pero dicha aproximación a la verdad choca de frente con toda la cosmovisión actual. La persona normal y corriente del siglo XXI no consigue entender dicha verdad, ni siquiera poniendo el máximo empeño en ello. No es tanto que la verdad en sí haya cambiado, sino que la expresión de la misma ha cambiado. La verdad que la sociedad posmoderna, secular y pluralista del sur de Europa entiende es mucho más experiencial e integrada en situaciones concretas. No es este el lugar para extenderse sobre este asunto, pero notemos que para Jesucristo “el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14:6) forman una unidad. La verdad se conoce ‘en el camino’ e íntimamente ligada a la vida. La verdad es, por tanto, una caminata vital. ¿Estoy diciendo con esto que Jesucristo estaba más cerca de la posmodernidad que de la modernidad? ¡En ninguna manera! Estoy diciendo que la Biblia se lee con ojos distintos en cada época (hermenéutica) y que sigue hablando poderosamente a cada época. Por eso es más que un libro, es Palabra de Dios.

Al hablar de un nuevo discipulado estamos proponiendo por lo menos tres aspectos.

Enfocado a todos

Es un discipulado enfocado a todas y todos, adentro y afuera de la iglesia. Porque todos tienen preguntas fundamentales que ni la tecnología ni el mercado ni la nueva religión sin nombre consiguen contestar. Porque todos están luchando, enredados en la nueva idolatría hedonista del dios Mamón. Porque todos están buscando verdadera identidad. Bryant Myers hace notar:

La presencia de una oferta competidora de las buenas nuevas significa que la misión actual comienza adentro mismo de la iglesia, no afuera de sus puertas. Este campo de misión se encuentra en los corazones y mentes de las gentes sentadas en los bancos, quienes son moldeados, todo el día y todos los días, por las promesas y seducciones de los dos globalismos gemelos [modernidad y capitalismo neoliberal] de la globalización. La misión cristiana necesita reinventarse de tal modo que incluya ayudar a la gente en los bancos a desarrollar la habilidad de ver y oír adecuadamente para separar lo verdadero de lo falso frente al caudal de información, demandas y seducciones que ellos cada día oyen, ven y experimentan en un mundo globalizado.[24]

Nótese, además, que no hay dos mensajes bíblicos, uno para creyentes y otro para no creyentes. Hay un solo evangelio. El hecho de dividirlo en partes y audiencias distintas fue característico de la modernidad, pero ya no sirve en el siglo XXI. Por el contrario, tener un solo mensaje, igual para todos, contribuye a reforzar la autenticidad, característica que la posmodernidad valora. Helder Favarin es uno de los expertos actuales abogando por una predicación sólida, bíblica y dirigida simultáneamente a ambas audiencias: creyentes y no creyentes.[25]

Frontera diluida entre evangelización y discipulado

Hace ya años que el movimiento Alfa[26] de estudios bíblicos descubrió esta realidad. La frontera entre la evangelización y el discipulado es sutil. Muchos están interesados en conocer lo que dice la Biblia acerca de Jesucristo, y en el proceso se comprometen con él en forma experiencial. Nótese que rechazan que se les testifique al estilo de “decirles lo que tienen que creer”, que ellos sienten como coacción y proselitismo, pero están abiertos, muy abiertos de hecho, a la evangelización y al discipulado. Como señalaron Hunter III y Rohde, el posmoderno secular experimenta ‘mini-conversiones’, es decir fases sucesivas de aceptación y experimentación de realidades espirituales que abocan a la conversión.[27] Lo que Alfa y tantos otros ejemplos demuestran es que el discipulado comienza aún antes de que la persona sea creyente. El discipulado es entendido como una caminata, como un movimiento vital hacia Jesucristo. Dicho movimiento comienza antes de conocerle, y sigue a todo lo largo de la vida, creciendo en fidelidad y semejanza del Maestro.

Crear carácter e identidad.

El nuevo discipulado que estamos describiendo está enfocado en crear carácter cristiano e identidad. Es decir que, en lugar de contestar a la pregunta ¿qué es lo que debe creer un cristiano? como hace el modelo de discipulado–catecumenado, se centra en desarrollar el carácter de un seguidor o seguidora de Jesús y su identidad. Sus preguntas son: ¿cómo era Jesús, qué haría en mi lugar? y ¿quién soy en Cristo? El discipulado se convierte entonces en una transferencia de vida, del maestro al discípulo. Como que un ejemplo vale más que mil palabras, mencionaré algunos de los títulos de capítulos de Khune y Vogel: “Cómo formar a un discípulo humilde”, “Fiel y dispuesto” (Faithful and able), “Un discípulo que sirve”, “Un espíritu listo a aprender/ enseñable” (A teachable spirit).[28]

2. Buena nueva para hoy

La segunda característica de la misión del siglo XXI tiene que ver con el contenido mismo del mensaje: la Buena Nueva. No hay misión sin evangelización. Aunque la primera es bastante más amplia que la segunda, son inseparables. El problema con la ‘evangelización al estilo del siglo XX’ es que es captada por las personas del siglo XXI o bien con profundo rechazo, o bien como ruido. O bien suena a proselitismo puro y duro, y por lo tanto inaceptable, o bien cae en la irrelevancia, no interesa; es descartado como ruido: no merece ser escuchado. Pero antes de seguir y de calificar a las personas del siglo XXI como duros, insensibles y hostiles al evangelio, paremos a pensar en el test de la evangelización. ¿Cuál es el test por antonomasia de la evangelización?  La pregunta clave para descubrir si nuestra evangelización es lo que pretende ser es: ¿Suena a buena nueva? Si en la mayoría de los casos no suena a buena nueva, ¿no deberíamos primero volver los ojos hacia nosotros mismos y examinar cómo lo estamos haciendo? Mencionaré tres aspectos en los que la evangelización hoy en día, especialmente en el sur de Europa, se diferencia de la evangelización del  siglo pasado: lenguaje, contenido y contestación.

Lenguaje

El lenguaje religioso propio de tiempos pasados resulta malsonante para las personas posmodernas, seculares y pluralistas del siglo XXI. De nuevo, Wickham aclara:

Nuestra manera de hablar como evangélicos transmite una imagen que el postmoderno rechaza.  … Ya que el postmodernismo es una reacción en contra de la cosmovisión “idealista” moderna, a la que también considera ingenua, cualquier idea que se exprese de una manera moderna provoca una reacción negativa. Esto es precisamente lo que ocurre cuando un evangélico moderno intenta compartir el evangelio con no creyentes, ya que tiende a expresarse a través de la cosmovisión moderna. [29]

Por el contrario, debemos aprender a evangelizar con un lenguaje neutro, no religioso y acorde al contexto pluralista. El Nuevo Testamento es un ejemplo de como los apóstoles encontraron no solamente palabras sino también marcos conceptuales adecuados a las varias sociedades de su tiempo, ya fuera judía, helénica o romana, utilizando palabras y conceptos comunes. Algunas iglesias y evangelistas españoles están empezando a utilizar lenguaje actual, y están ganando a españoles para el evangelio, pero todavía hay que pulir y mejorar la comunicación. Se trata de aceptar el marco mental del pluralismo religioso, así como de los valores seculares y comenzar desde ahí para avanzar hacia conceptos bíblicos. Myers insiste:

Tendremos que aprender a sentirnos cómodos trabajando misionalmente en entornos pluralistas o seculares. Por lo tanto, ser testigos fieles al trabajar por el surgimiento de los valores del reino —justicia, paz, rectitud e inclusión—  va a requerir que seamos bilingües en cierto sentido, aprendiendo a hablar nuestro mensaje en lenguaje secular, usando ideas y argumentos seculares. Nuestro objetivo es descubrir valores éticos comunes, sin que nos volvamos menos cristianos a medida que lo hacemos. [30]

Contenido

No se trata de inventar otro evangelio, más moderno o actualizado, sino de que el evangelio de siempre conecte con los temas y las preocupaciones actuales. Se trata de otro énfasis. Cada época tiene sus propios temas candentes. En tiempos del Éxodo, no era posible hablar de salvación sin ligarla a la esclavitud; Había que hablar de moral sexual en tiempos de Jesucristo; por eso los discípulos preguntaron por el divorcio y por los eunucos. Sin embargo para la samaritana los temas candentes eran otros: el agua y donde adorar, y Jesús no solamente comenzó con esos temas, sino que relacionó la salvación con ambos asuntos. Hoy en día la gente entiende que la salvación está vinculada, entre otros, con la ecología, con la identidad personal y sexual, con Jesucristo y con la plenitud de vida. Estos son algunos de los temas en los que no podemos pasar de puntillas, sino precisamente empezar por ellos. Por supuesto, en la caminata del seguimiento de Jesús, los discípulos aprenderán a relacionar todos los demás temas bíblicos con sus vidas y sus circunstancias, pero empezaremos por aquellos temas que les preocupan. Inmediatamente, el evangelio sonará a buena nueva.[31]

No ‘a la contra’ ni moralizante

La característica pluralista de la sociedad actual hace que sea muy tolerante a las varias opciones morales y religiosas y, asimismo, reaccione en contra de todo intento de desacreditar o criticar otras posturas. La posmodernidad tolera muy mal las religiones ‘a la contra’. Por eso, algunos intentos de promover la visión cristiana de la sexualidad y las posiciones LGTBI+ han sido fuertemente resistidas, no tanto por su contenido (que también) sino especialmente por su forma, por su marco mental: se capta que los evangélicos están ‘en contra de’. Otra vez, se trata de aprender a comunicar las verdades bíblicas con un enfoque acorde al tiempo actual, en forma positiva.[32] Los cristianos tenemos mucho que aportar en temas de justicia, de bienestar social compartido, de integración, de identidad personal y colectiva, de ética, etc. Todos estos compromisos positivos con la sociedad y las personas son también formas de evangelizar y de contribuir.

Un ejemplo notable, de los siglos XIX y XX, fue la práctica de los misioneros y las iglesias en España que con cada iglesia fundaron escuelas; escuelas vanguardistas de la mejor calidad. Supieron contribuir a una necesidad clave de la sociedad de aquél momento.[33] Hoy en día se trata de lo mismo. La iglesia de Jesucristo debe contribuir, no solamente a la salvación integral de las personas sino también a la redención de la sociedad. Eso es Buena Nueva. Por eso, tras ver, oír y entender, hemos de preguntarnos ¿cuál es la necesidad importante de nuestra sociedad a la que la iglesia quiere/ debe contribuir hoy?[34]

3. Liturgia

El tercera característica de la misión de hoy debería enfocarse en la liturgia. Para el posmoderno “el medio es el mensaje” según la frase famosa de Marshall McLuhan. Es decir que el envoltorio es tan importante como el contenido, justo lo opuesto de lo que asume la mentalidad moderna para la que el contenido es lo fundamental. Las herramientas típicas de la misionología: la teoría de la comunicación, la antropología cultural y la contextualización, ya no son suficientes. Myers apunta:

Creo que se necesita mucho más esfuerzo para vincular las nuevas demandas de la misión del siglo XXI con la revitalización y enriquecimiento de la adoración y la formación espiritual. Las herramientas tradicionales de la misión —teoría de la comunicación, habilidades interculturales y una comprensión de la contextualización— por sí solas no parecen estar a la altura del desafío. [35]

Frente a las liturgias seculares de la nueva religión sin nombre, la iglesia de hoy necesita formar a expertos en liturgia, capaces de comunicar y formar por medio de símbolos, rituales, ceremonias, colores, etc. El propósito de esta liturgia misional debe enfocarse en crear identidad y en interiorizar significado. Sirve para fijar y dar sentido a los valores del Reino de Dios, en formatos culturales actuales. La Santa Cena y el bautismo son ceremonias poderosísimas que deben formar parte renovada de la misión y del nuevo discipulado enfocado a todos que hemos venido describiendo. Son necesarias asimismo nuevas canciones, que reafirmen la identidad del ser humano, su papel en la creación y la sociedad, su aspecto relacional. Canciones que construyan y reafirmen la identidad bíblica, la cual constituye el verdadero antídoto a la antropología deficiente de la globalización y del mercado totalizante. La comunión cristiana y la unidad de todo el pueblo de Dios, que superan barreras de todo tipo, también deben ser anunciadas, ejemplificadas e interiorizadas por medio de la liturgia y de rituales espirituales.[36] Conscientes de esta necesidad misionera, algunos seminarios y facultades de teología occidentales están ofreciendo cursos actualizados de liturgia. Un ejemplo de  riqueza litúrgica que crea vínculos y significado fue desplegada en la Celebración del Centenario de la Conferencia Misionera de Edinburgo (2010), que fue coordinada por Claudio Carvalhaes, profesor de liturgia y culto en el Louisville Presbyterian Theological Seminary.

Concluyo esta sección con otra cita de Myers, que ha profundizado magistralmente en la globalización y la respuesta cristiana a la misma:

Los discípulos deben estar facultados para discernir y desenmascarar el poder seductor y las promesas de la globalización. Deben ser capaces de comprender quién es el que hace que estas tentaciones sean tan poderosas y seductoras. Hay un mentiroso en este mundo; Los engaños de los globalismos gemelos de la globalización no son accidentales. Los discípulos deben ser conscientes de la naturaleza seductora de los principados y poderes, y tener el discernimiento y la espiritualidad para oponerse a la seducción de la idolatría y las falsas promesas. (cap. 14 | Pos. 600,7). [37]

Conclusión

Hemos tratado de describir algunos aspectos claves respecto al discipulado que el siglo XXI, globalizado, secular y pluralista, necesita. Para ello hemos aludido a un modelo renovado y ampliado de misión. Hemos analizado algunos de los cambios del mundo actual que afectan directamente a la fe y la religión. Hemos mencionado sucintamente algunas características de la globalización, todo ello para aportar una propuesta para ver, oír y entender nuestra sociedad. Dicha propuesta se ha elaborado en base a tres aspectos: un concepto ampliado y renovado del discipulado, un re-enfoque de la evangelización para que –otra vez– sea lo que debe ser: Buena Nueva, y una renovación de la liturgia.    (6541 palabras).

 

Sobre el autor:   

Christian Giordano es un misiólogo, pastor y profesor español. Ha dedicado más de cuatro décadas al establecimiento de nuevas iglesias en España y el mundo islámico. Ha escrito varios libros y artículos. Enseña en la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios y en el Seminario Palmer (Eastern University). Es miembro de la Comisión de misiones de la Alianza Evangélica Mundial.

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Notas al final de página:

[1]Véase, entre otros muchos, C. René Padilla, Misión Integral: Ensayos sobre el Reino y la Iglesia (Grand Rapids  Mich.: Nueva Creación /W.B. Eerdmands, 1986); C. René Padilla, «La iglesia local, agente de transformación integral», 2003, 1-37, http://ftl-al.org/clade5/docs/consultas_tematicas/La_iglesia_local/La_iglesia_local_-_Padilla.pdf. Ese ha sido también el enfoque del CETI (Centro Estudios Teológicos Interdisciplinarios) Ruth I. Padilla DeBorst, «Integral Mission Formation in Abya Yala (Latin America): A Study of the Centro de Estudios Teológicos Interdisciplinarios (1982-2002) and Radical Evangélicos» (Dr / PhD, Boston Univ., 2016), https://open.bu.edu/handle/2144/18651.

[2]Pedro Arana Quiroz, Samuel Escobar, y C. René Padilla, El Trino Dios y la Mision Integral, 1st ed. (Buenos Aires: Ediciones Kairos, 2003), 65, 72.

[3]CWME  (CMME), «Publicado el “Llamamiento de Arusha al discipulado” — Consejo Mundial de Iglesias», 13 de marzo de 2018, http://www.oikoumene.org/es/press-centre/news/arusha-call-to-discipleship-issued?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter.

[4]Para ilustrar este punto véase el pertinente comentario de Bruce Malina, en su The New Testament World: Insights from Cultural Anthropology. Imagínese que Ud. estuviera sentado junto a una plaza palestina en el siglo primero y que un grupo de personas le preguntara a su maestro “Señor, ¿qué acerca de los eunucos?”.  Bruce J. Malina, The New Testament World: Insights from Cultural Anthropology 3rd edition, 3 Rev Exp (Louisville, KY: Westminster John Knox Press, 2001) , introducción.

[5]Véase mi artículo al respecto en: Christian Giordano, «Paradigmas misioneros: Reflexiones en torno a CLAME 09», Misiopedia.com, agosto de 2010, https://docplayer.es/46277645-Paradigmas-misioneros.html.  así como mi artículo en la Biblia de Estudio La Misión de Dios Timóteo Carriker, ed., Biblia de estudio la misión de Dios (Tamboré, SP, Brasil: Sociedades Bíblicas Unidas, 2017), 1135.  (https://www.academia.edu/36154269/Paradigmas_misioneros) .

[6]Es cierto que hay pequeñas variantes, por ejemplo, en los flujos migratorios de cristianos del Sur Global que por diversas razones –económicas, políticas, conflictos, etc.– se mudan al Norte llevando con ellos y ellas un encomiable espíritu misionero. Con todo, este dato, aunque importante, no ha hecho cambiar las presuposiciones del modelo misionero de cristiandad.

[7]He preferido llamarla ‘nueva modernidad’ en lugar de posmodernidad, porque esta última, definitivamente, no afecta al Mundo de los Dos Tercios. La posmodernidad es un fenómeno típico del Occidente. Por el contrario, los elementos básicos que estoy describiendo sí que le afectan por igual al resto del mundo.

[8]Véase, entre otros muchos: Joan Majó, «El ‘homo tecnologicus’», El País.com | Opinión, set de 2014, Catalunya edición, sec. Opinión, https://elpais.com/ccaa/2014/09/30/catalunya/1412104162_009832.html. Así como la presentación que el filósofo italiano Stefano Morrigi hacía de su libro Perché la tecnologia ci rende umani (Sironi), Stefano Morrigi y Il Giornale, «Homo tecnologicus, ultima frontiera della specie», Il Giornale.it, 12 de marzo de 2010, online edición, sec. Cultura, http://www.ilgiornale.it/news/homo-tecnologicus-ultima-frontiera-specie.html.

[9]Véase, Hugo Assmann y Franz J Hinkelammert, A idolatria do mercado, 50 vols., Coleção Teologia e libertação. Série V, Desafios da vida na sociedade 5 (Petrópolis: Vozes, 1989); Hugo Assmann, «Por una sociedad donde quepan todos», Pasos | DEI, 15 de diciembre de 1996, http://www.globethics.net/gtl/5138058; Jung Mo Sung, Teología y economía: repensando la teología de la liberación y utopías (Madrid: Nueva Utopía, 1996); «Nova forma de legitimação da economía», en Teologia em diálogo: I Simpósio Teológico Internacional da UNICAP (Universidade Católica de Pernambuco), ed. Degislando N. de Lima y Jacques Trudel (São Paulo, SP, Brasil: Paulinas, 2002), 19-51; «The human Being as Subject: Defending the victims», en Latin American Liberation Theology: The Next Generation, ed. Ivan Petrella (Maryknoll, N.Y.: Orbis Books, 2005), 1-19, https://www.academia.edu/5259533/The_Human_Being_as_Subject_Defending_the_Victims_-_Liberation_Theology_Next_Generation; «Mercado religioso e mercado como religião», Horizonte 12, n.o 34 (25 de junio de 2014): 290-315, https://doi.org/10.5752/P.2175-5841.2014v12n34p290; «El pobre después de la teología de la liberación», Concilium: Revista internacional de teología, n.o 361 (2015): 79-90, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5115469.  Véase también el Llamado de Arusha al Discipulado Risto Jukko y Jooseop Keum, eds., Moving in the Spirit: (Genève: WCC / CWME, 2019), 2, https://www.oikoumene.org/en/resources/publications/MovingintheSpirit.pdf.

[10]J. Samuel Escobar Aguirre, Cómo comprender la misión: de todos los pueblos a todos los pueblos (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Lima: Certeza Unida, 2008), 67.

[11]“Se estima que el 87% de las mujeres del planeta están afiliadas a una religión (faith group) porque la fe juega un papel crucial en las vidas de la mujeres” indica la ponencia principal “Transforming Disciples, Transforming the Future” de la Conferencia de Arusha, citando datos del Pew Research Center’s Religion & Public Life Project. Jukko y Keum, Moving, 67.

[12]Un pequeño grupo de entre 6 y 10 grupos empresariales que controlan el 90% de la comunicación mundial por radio, prensa, TV, cable y cine. Véase: https://es.wikipedia.org/wiki/Conglomerado_mediático, https://www.investopedia.com/stock-analysis/021815/worlds-top-ten-media-companies-dis-cmcsa-fox.aspx, y un poco más antiguo (2015) https://www.forbes.com/sites/vannale/2015/05/22/the-worlds-largest-media-companies-of-2015/#4afa85ac4161.

[13]C. René Padilla, Misión Integral: Ensayos sobre el reino de Dios y la iglesia, 3a.ed. (Buenos Aires: Kairos Ediciones, 2012), 53-54.

[14]Autores de Wikipedia, «Globalización», en Wikipedia, la enciclopedia libre, 11 de noviembre de 2019, https://es.wikipedia.org/wiki/Globalización.

[15]RAE, «Globalización», en Diccionario de la Lengua Española, Versión 23.2 en línea (Online: RAE, 10 de septiembre de 2019).

[16]Bryant L Myers, Engaging Globalization: The Poor, Christian Mission, and Our Hyperconnected World, Mission in Global Community (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2017), cap. 12.

[17]Autores de Wikipedia, «Homo economicus», en Wikipedia, la enciclopedia libre, 12 de julio de 2019, https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Especial:Citar&page=Homo_œconomicus&id=117365538. Así como https://www.behavioraleconomics.com/resources/mini-encyclopedia-of-be/homo-economicus/

[18]Myers, Engaging Globalization, cap 13, pos 5200.

[19]Véase una explicación de las razones subyacentes para este rechazo en: David W. Shenk, Global Gods: Exploring the Role of Religions in Modern Societies, 2.a ed. (Scottdale, PA, USA: Herald Press, 1999), 314-15.

[20]Véase, entre otros: C. René Padilla, «From Lausanne I to Lausanne III», Journal of Latin American Theology, 2010; Valdir Raul Steuernagel, «The theology of mission in its relation to social responsibility within the Lausanne Movement» (Th.D., Lutheran School of Theology, 1988); Lars Dahle, Margunn Serigstad Dahle, y Knud Jørgensen, eds., The Lausanne Movement: A range of perspectives, vol. 22, Edinburg Centenary Series (Oxford, UK: Regnum Books, 2014), http://www.ocms.ac.uk/regnum/downloads/The_Lausanne_Movement-Final-WMF.pdf; Al Tizon, Transformation after Lausanne: Radical Evangelical Mission in Global-Local Perspective, Regnum Studies in Mission (Carlisle, UK and Waynesboro, GA: Regnum, 2008).

[21]Andy Wickham, «Un enfrentamiento de cosmovisiones en España: Cristianismo evangélico moderno contra secularismo postmoderno», 31 de octubre de 2006, 3.

[22]Una descripción detallada de las tendencias y herramientas de la hermenéutica escapan del ámbito de este artículo, pero algunas fuentes para empezar podrían ser: Zygmunt Bauman, La hermenéutica y las ciencias sociales, trad. Víctor Magno Boyé (Buenos Aires: Nueva Visión, 2007); Hermeneutics and Social Science: Approaches to Understanding, 1.a ed., Routledge Revivals (Londres: Routledge, 2010), https://doi.org/10.4324/9780203849460; Zygmunt Bauman y Maya Anguiluz Ibargüen, Modernidad y ambivalencia, Autores, texto y temas: Ciencias Sociales 44 (Rubí, Barcelona: Anthropos Editorial, 2005); José Severino Croatto, Liberacion y libertad: pautas hermeneuticas. (Lima, 1980); Hans de Wit, En la dispersión el texto es patria: introducción a la hermenéutica clásica, moderna y posmoderna (San José, Costa Rica: Universidad Bíblica Latinoamericana, 2002); J. Hans de Wit, «“¡Dios mío” dijo “qué loca soy en los buques!”: Alteridad e infinitud en perspectiva hermenéutica», Acta Poética 31, n.o 2 (2010): 19-54, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo;jsessionid=84B2D6B8268B254B4FCE474525A97C6C.dialnet01?codigo=3973884; Editors of Encyclopaedia Britannica, «Hermeneutics | Definition & Facts», en Encyclopedia Britannica (Encyclopedia Britannica, 7 de diciembre de 2017), https://www.britannica.com/topic/hermeneutics-principles-of-biblical-interpretation; C. Mantzavinos, «Hermeneutics», en The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta (Stantford, Palo Alto, CA: Metaphysics Research Lab, Stanford University, 2016), https://plato.stanford.edu/archives/win2016/entries/hermeneutics/; Ángel Pérez y Darío Alberto, «Hermeneutics and research methods of Social Science», Estudios de Filosofía, n.o 44 (diciembre de 2011): 7-7, http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S0121-36282011000200002&lng=en&nrm=iso&tlng=en; Charlene Van der Walt, Toward a communal reading of 2 Samuel 13: ideology and power within the intercultural Bible reading process, Intercultural biblical hermeneutics series, Fall 2014, Number 2 (Elkhart, IN: Institute of Mennonite Studies | Foundation Dom H. Camara Chair, VU Univ. Amsterdam, 2014).

[23]Aunque a primera vista pudiera parecer que los líderes evangélicos del sur de Europa están necesitados de captar esta visión ampliada de la hermenéutica, la tarea completa no debería ser demasiado dificultosa para ellos, dado el trasfondo teórico que ya tienen en hermenéutica aplicada únicamente a la Biblia. Es decir que, probablemente ellos serían los candidatos mejor posicionados para manejar las herramientas para ver, oír y entender sus sociedades, lo cual, en sí mismo, es un dato esperanzador.

[24]Myers, Engaging Globalization, cap. 14, pos. 593,1, mi traducción.

[25]Véase la entrevista: Helder Favarin, How can you preach to both Christians and non-Christians? | The Forum of Christian Leaders online, EFL interviews (Wheaton, IL, 2017), https://foclonline.org/answer/how-can-you-preach-both-christians-and-non-christians. La entrevista se dio en el contexto más amplio de la ponencia de Favarin “Rethinking Evangelistic Preaching in Europe” del Forum of Christian Leaders de 2017. https://foclonline.org/short-talk/rethinking-evangelistic-preaching-europe.  Véase también una breve biografía actualizada de Helder Favarin en: https://www.gbu-es.org/forum/helder-favarin/.

[26]Alfa fue fundado en Londres en 1990, en el seno de una iglesia anglicana. Es un estilo de estudio bíblico en 10 semanas en que las personas van descubriendo a Jesús por sí mismos, en un grupo de estudio de la Biblia. Sus fundadores pronto se dieron cuenta que muchos no cristianos también estaban interesados en participar. Alfa es ampliamente usado por católicos, anglicanos, protestantes y ortodoxos. Véase https://spain.alpha.org.

[27]Ross Rohde, «Evangelio y Posmodernismo en España», Misiopedia.com, julio de 2007, 17, http://missiopedia.com/documentos/pdf/posmodernismoes.pdf. Lamentablemente la web ya no está activa, pero el artículo está disponible bajo pedido al autor de este artículo.

[28]Gary W Kuhne, La dinámica de adiestrar discípulos (Miami, FL.: Editorial Betania, 1980); Phillip Vogel, Go and Make Apprentices (Eastbourne: Kingsway Publications, 1986). Véase también el reciente: John R. W Stott, El discípulo radical: Aspectos del discipulado que con frecuencia se descuidan (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Lima: Certeza Unida, 2012).

[29]Wickham, «Enfrentamiento de cosmovisiones», 8.

[30]Myers, Engaging Globalization, 250, mi traducción.

[31]Para ampliar este asunto –los varios enfoques del evangelio– y como cada cultura reacciona diferentemente frente al hecho objetivo del pecado, véase:  Roland Muller, Honor y Vergüenza: Una cosmovisión por descubrir, ed. Marvel Landaverde, trad. Natasha Dancy (Málaga, España: IIBET, 2016); The Messenger, The Message, The Community: Three Critical Issues for the Cross-Cultural Church-Planter (Saskatchewan, Canada: CanBooks, 2006), www.canbooks.com; Jayson Georges, El Evangelio en 3D: Como presentar el evangelio en las culturas de la culpa, la vergüenza y el temor (Bogotá: Desafío Editorial, 2016); Carlos González, «Tres grandes bloques culturales», 2004, http://www.losgiordano.org/My_Homepage_Files/Download/TresBloquesCulturales.pdf.

[32]Wickham propone dejar de lado “la mentalidad de atacar y defender, … usar la ética y la moral [en forma absoluta y como acusación], … compartiendo el evangelio como vida, en lugar de como información, … sin intentar convencer o coaccionar” Wickham, «Enfrentamiento de cosmovisiones». Por su parte Rohde argumenta, igualmente, contra el “negativismo, … verdades inflexibles” mientras insiste en tender puentes que busquen “espiritualidad, … relaciones de discipulado, de guía espiritual,… y centrarse en las disciplinas espirituales”. Rohde, «Evangelio y Posmodernismo en España».

[33]Véase, entre otros, la obra del especialista, pastor Juan Manuel Quero: Juan Manuel Quero Moreno, «El protestantismo en la renovación del sistema educativo de España» (Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, Servicio de Publicaciones, 2009), http://eprints.ucm.es/8784/; Historia del Protestantismo en España: Los Colegio Evangélicos, 2a ed. ampliada (Autopublicado: Juan Manuel Quero, 2017).  A modo de ejemplo, sirva el reciente homenaje del pueblo de Camuñas (Toledo), en el que Fliedner y el pastor José Marcial Palacios escolarizaron a todos los niños del pueblo, por varias generaciones. Carolina Marcial Dorado, hija del pastor, fue ‘embajadora del español’ en los Estados Unidos, galardonada en 1927 con la Gran Cruz de Alfonso XII y la Cruz de Plata al mérito Civil. Redacción, «Camuñas recupera su pasado protestante y a Federico Fliedner», Noticias, Toledo News (blog), 15 de mayo de 2017, http://www.toledonewsredes.com/2017/05/camunas-recupera-su-pasado-protestante.html; Autores de Wikipedia, «Carolina Marcial Dorado», en Wikipedia, la enciclopedia libre, 1 de marzo de 2018, https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Carolina_Marcial_Dorado&oldid=105907418; Piñón Piñon Varela, «Go West Young Woman! Redes transatlánticas e internacionalismo cultural. Las mujeres como protagonistas del intercambio académico entre España y los Estados Unidos (1919-1939)» (Tesis doctoral, UNED, 2016), http://e-spacio.uned.es/fez/view/tesisuned:CiencPolSoc-Pipinon.

[34]Sin lugar a dudas, la importante ayuda social que las iglesias evangélicas han aportado a las personas más vulnerables desde la crisis económica de 2009 hasta ahora es un ejemplo notable de contribución a la sociedad. ¿Debe ser la única?  https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=11140:2018-11-29-18-16-11&catid=118:pobreza;  y también  http://protestantedigital.com/espana/42669/ONGs_evangelicas_aportaron_240_millones_de_euros_en_4_anos_de_crisis

[35]Myers, Engaging Globalization, 251.

[36]Para considerar ventajas, posibilidades así como límites de los rituales espirituales, véase: Marianne Moyaert y Joris Geldhof, Ritual Participation and Interreligious Dialogue: Boundaries, Transgressions and Innovations, 2016. Además, todo el campo de las ‘Disciplinas espirituales’ (silencio, meditación, ayuno, sujeción, etc.) cobran cada vez más sentido en la espiritualidad cristiana del siglo XXI. Por ejemplo: Richard J Foster, Alabanza a la disciplina (Eugene, Or.: Wipf & Stock Publishers, 2005).

[37]Myers, Engaging Globalization, pos 600,7.

 

Fotografía de portada tomada de: stokpic de Pixabay 

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